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domingo, 21 de abril de 2013

Grândolada

25 de abril de 1974 : Revolução dos Cravos
 
Grândola, Vila Morena
(terra da fraternidade / o povo é quem mais ordena / dentro de ti ó cidade...)
José "Zeca" Afonso

Abril vuelve a Portugal.- Junto al miedo, la pobreza y los ajustes que acarrea la crisis, en las calles lusas surge una rebelión pausada y firme que entona el viejo himno de la Revolución de los Claveles. Una nueva ola de cambio reclama justicia social ante los recortes. (Antonio Jiménez Barca, ElPaís Semanal domingo 07.04.2013, LEER TODO).

Menos mal que nos queda Portugal: ¡Que se lixe a Troika!

El falso pastor (El Roto, ElPaís 24.03.2013)

domingo, 3 de marzo de 2013

Cómics: Davodeau / Pedrosa

 
LOS IGNORANTES, Relato de una iniciación cruzada - Étienne Davodeau
Ediciones La Cúpula, Barcelona 2012 - Tapa dura, 20 x 28 cm. 273 páginas
Étienne Davodeau es un autor de cómic que no sabe casi nada del mundo del vino. Richard Leroy es un viticultor que casi no ha leído cómics. Pero los dos están rebosantes de buena voluntad y de curiosidad ¿Por qué alguien decide consagrar su vida a dibujar cómics o a producir vino? ¿Cómo y para quién se hacen? Para responder a estas preguntas, durante más de un año Étienne se ha ido a trabajar a los viñedos y a la bodega de Richard, quien, a su vez, se ha sumergido en el mundo del cómic. Han abierto muchas botellas y leído bastantes cómics. Se han paseado en busca de autores y viticultores apasionados por su oficio. Étienne Davodeau apuesta a que hay tantas formas de realizar un libro como de producir vino. Constata que ambos tienen ese poder, necesario y precioso, de unir a los seres humanos. Los ignorantes nos propone el feliz relato de esta iniciación compartida. (De la contraportada).
 
Estas Navidades mi hermano y mi cuñada me han sorprendido con el estupendo regalo de Los ignorantes. Tras la lectura, y siguiendo su recomendación, me he agenciado Portugal (Premio FNAC, Festival Internacional del Cómic de Angoulême 2012) del que también he dado buena cuenta. Ambos han sido un auténtico disfrute.
 
A lo largo de mi vida de lector empedernido no he prestado especial atención al cómic. Hago memoria y reviso mi biblioteca... los TBO de la infancia: Zipi y Zape (Escobar); Mortadelo y Filemón, 13 Rue del Percebe, El botones Sacarino, Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio (todos ellos de Ibáñez); algún Roberto Alcázar y Pedrín (Juan Bautista Puerto y Eduardo Bañó) y El Guerrero del Antifaz (Manuel Gago), pero más de El capitán Trueno (Víctor Mora y Ambrós) y su autocompetencia El Jabato (Victor Mora y Francisco Darnís) comprados en los quioscos de San Francisco. Ya en la adolescencia no me perdí ningún Tintín (Hergé) y ningún Astérix (Goscinny y Uderzo), y tampoco algún Lucky Luke (Morris y Goscinny). Por influencia de mi tío Rafael coleccioné los fascículos de Los Forrenta, La Constitución, Historia de Aquí y Forges '82 (todos ellos de Forges). Y de adulto, "cómics de adultos": las historietas eróticas de Horacio Altuna y Milo Manara (ver aquí entrada con reseña de Los Borgia) y los Valentina, Historia de O y La Venus de las Pieles (de Guido Crepax). Veo también en las estanterías una adaptación del Drácula de Stoker/Coppola firmada por Thomas, Mignola y Nyberg y un precioso libro de retratos de artistas de Tullio Pericoli, regalo de mis padres.
 
El cómic, la historieta, nace como fenómeno de masas en la prensa estadounidense de finales del XIX. Desde que también se ha puesto a dibujar la realidad lo llamamos "novela gráfica". Con un lenguaje distinto al puramente literario, cinematógrafico o fotográfico/pictórico, aunque sirviéndose de todos ellos, fondo y forma se entremezclan ofreciendo nuevas posibilidades expresivas para narrar y emocionar.
 
Al que le interese el tema le recomiendo el artículo de ElPaís Semanal del pasado 10.02.13 Un paseo de cómic con Max, artista invitado al estand de ElPaís en Arco.
 
PORTUGAL - Cyril Pedrosa
Norma Editorial, Barcelona 2012 - Tapa dura, 23,5 x 31 cm. 263 páginas
Simon Muchat es un dibujante de cómics en plena crisis. Después del éxito de su primer libro, sufre un bloqueo que le impide volver a escribir. Este bloqueo lo está destruyendo todo: su trabajo, su vida personal, sus ilusiones... Hasta que recibe la invitación para asistir a un festival de cómics en Portugal, el país de los veranos de su infancia. Allí renacerán en él las ganas de vivir y de crear. Sus colores, sus olores, su idioma, todo se conjura para que Simon decida retomar las riendas de su vida y descubrir el misterio que esconde su familia, originaria de Portugal, y muy distanciada por motivos que se pierden en la bruma de los años. Cyril Pedrosa, autor de Tres sombras, regresa con una historia intimista y poética sobre la familia y la identidad, con un dibujo que ha despertado la admiración de crítica y público en Francia. (De la contraportada).
 

viernes, 22 de febrero de 2013

Antonio Covarsí (2)

Omitiendo las acepciones en desuso, dice el DRAE que RETAR es desafiar a duelo o pelea, o a competir en cualquier terreno; dice también que, coloquialmente, su significado es reprender, tachar, echar en cara. En el María Moliner leo que, además de reprender o reprochar, es incitar o invitar una persona a otra a luchar o competir con ella en cualquier cosa, desafiar. Añado, por último, que el Espasa-Calpe lo hace sinónimo de desafiar, provocar, encararse, enfrentarse, incitar.

El pasado 12 de febrero y al hilo de un recuerdo dedicado a Cosme publicado aquí una semana antes, el amigo Tete1960 introducía un comentario que remitía a su blog Divagando... donde me retaba y a su vez me animaba a retarlo -que no es lo mismo arrojar el guante que recogerlo- a ir aportando "pequeños detalles" de Antonio Covarsí. Aun sin esperar respuesta, inicia él la serie recordando además la publicación de una entrada anterior, pretendiendo así el muy ladino obligarme ya de partida con un 0 - 2.

Esto de desafiar, provocar o incitar a la lucha o competición está muy bien para poner a trabajar a la gente. Me contaba el otro día un compañero de Zaragoza que la forma de conseguir que veinte maños se metan en un seiscientos es decirles que no caben. Por aquí somos más directos: en cuanto uno se descuida es espetado con un "a que no hay cojones" por si cuela. Y es que, aunque sería fantástico según el Nano, no se puede ir distraído por la vida sin correr peligro.

Espero que no se pongan a retarme todos a un tiempo con los temas de su interés. Este mi blog, que me roba su tiempo y que en ocasiones se hace laborioso en exceso, no pretende ser otra cosa que un libre divertimento sin otras obligaciones o prohibiciones que las autoimpuestas, so pena de que se me muera la afición.

Bromas aparte, entiendo que el amigo Tete1960, tomando una de la acepciones de retar que incorpora el María Moliner, me está invitando a dejar alguna pequeña aportación al respecto del fotógrafo y su obra: espero que con esta me conceda al menos el empate.










 
 
El cartel de la exposición de fotografías de Antonio Covarsí celebrada en el Teatro López de Ayala entre noviembre y diciembre de 1994 con motivo del 8º Festival de Jazz de Badajoz que muestra Divagando... corresponde a la colección Los sonidos de la imagen (divertimento) que obtuvo un accésit en los Premios Constitución de 1992. El vencedor de aquella edición fue el cartagenero Juan Manuel Díaz Burgos por la colección Campos de azúcar y miel.

La primera edición de los Premios Constitución de la Junta de Extremadura se convocó en 1983 para las modalidades de Poesía, Teatro, Novela y Ensayo. A partir de 1987 se incorporó la modalidad de Pintura. Y para la convocatoria de 1990 los premios se hicieron extensivos a las modalidades de Composición y Fotografía. A partir de 1994 fueron sustituidos por los Premios Extremadura a la Creación, eliminados por el Gobierno de Extremadura en 2011. En fin, Golpes Bajos y Malos tiempos para la lírica.
 
Las imágenes que aquí aparecen están escaneadas del catálogo Premios Constitución 1992 Fotografía, Editora Regional de Extremadura (Mayo 1993). Los títulos de las nueve fotografías son Opus 1... a Opus 9.


Antonio Cosme Covarsí Rojas nace en Badajoz en 1951. En 1979 es socio fundador de la Agrupación Fotográfica Extremeña, participando activamente en la organización de exposiciones e impartiendo cursos y conferencias. A partir del año 1986 y hasta su prematura muerte en un desgraciado accidente en 2006 compagina la gestión de sus tiendas Itaca Discos con numerosas exposiciones colectivas e individuales y diversas publicaciones en portafolios, revistas y libros. Es considerado uno de los neoexpresionistas más importantes de la historia de la fotografía española reflejando en sus imágenes realidades tramadas y distorsionadas. (Fotografía: Santi).

sábado, 8 de diciembre de 2012

No es economía, es ideología

 
Las páginas naranjas de ElPaís del domingo 28.10.12 reproducían un artículo de Paul Krugman, profesor de Economía de la Universidad de Princeton y Premio Nobel 2008, escrito con motivo de la confrontación Obama / Romney y a favor de la política económica del demócrata, titulado "El secreto de nuestra falta de éxito" y de dónde me permito extraer lo siguiente:

Parece que por fin la economía estadounidense está recuperándose en serio, ahora que la vivienda empieza a repuntar y la creación de empleo supera el aumento de la población en edad de trabajar... ¿Por qué se ha alargado tanto la recesión? La respuesta -respaldada por pruebas abrumadoras- es que esto es lo que suele pasar después de una crisis financiera severa.
En cuanto a las pruebas, el estudio más famoso es el de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, de Harvard, que han analizado crisis financieras anteriores y observado que este tipo de crisis por lo general van seguidas por años de desempleo elevado y crecimiento débil... Y trabajos más recientes del Fondo Monetario Internacional lo confirman: las crisis que se producen como consecuencia de una fuerte acumulación de deuda del sector privado proyectan largas sombras en el futuro de la economía.
¿Por qué es lenta la recuperación después de una crisis financiera? Las crisis financieras están precedidas por burbujas de crédito; cuando esas burbujas estallan, muchas familias y/o empresas se quedan con unos niveles elevados de deuda que les obligan a reducir sus gastos. Esta reducción de gasto, a su vez, deprime la economía en su conjunto.
En concreto, lo que la economía necesita después de una crisis financiera es un aumento temporal del gasto público para sostener el empleo mientras el sector privado arregla sus balances de situación.
Miren: la economía no es una ciencia hasta el punto en que nos gustaría que fuera. Pero cuando hay pruebas abrumadoras para una premisa económica... tenemos el derecho a esperar que los políticos y sus asesores respeten esas pruebas.
 
(Conciso y categórico el tal Krugman).
 
 
En la "ciencia económica" se utiliza la locución latina "ceteris paribus", que significa literalmente "(siendo) las demás cosas igual" y que se emplea traducida como "permaneciendo el resto constante", para aislar y analizar la influencia que alguna variable en particular ejerce sobre un asunto que esté condicionado por muchos factores. Si decido bajar el precio de los melones en mi puesto en el mercadillo del próximo domingo es de suponer que venderé mayor cantidad de melones. Y esto es así "ceteris paribus", porque puede resultar que el domingo, sin haberlo tenido en cuenta o contra todo pronóstico, salga especialmente lluvioso, la afluencia de clientes sea escasa y la venta de melones, a pesar de la rebaja, sea mínima.
 
Esto de analizar sólo algunos de los factores de un sistema complejo, bien para cargarnos de razón ante el personal o bien para engañarnos incluso a nosotros mismos, también lo realizamos con frecuencia en nuestra vida cotidiana en otras situaciones que ponen muchas variables en juego. Y hablando de juegos, me cuenta mi vecino que el entrenador del Algarrovillo C.F., a pesar de lo que cobra, no tiene ni puta idea de fútbol porque alinea en el lateral derecho a Hernández que no pasa del centro del campo ni para efectuar un saque de banda y, sin embargo, mantiene en el banquillo a su gemelo Fernández, técnico carrilero que despliega un impresionante físico para subir la banda a fin de ensanchar el campo y abrir la defensa contraria, además de surtir de precisos centros a nuestros delanteros. Yo le replico que "ceteris paribus" tiene razón, pero cuando le recuerdo que hace tres domingos por lesión de Hernández jugó Fernández, el fino carrilero de su preferencia, y que si bien es cierto que el Algarrovillo C.F. consiguió tres goles, recibió cinco en otras tantas internadas del delantero contrario precisamente por el carril derecho que defendía Fernández, mi vecino se altera, dice que la culpa sigue siendo del pelanas del entrenador que alinea de central a Diplodocus cuando tiene en el banquillo a Velociraptor que por su movilidad y agresividad características tapa los huecos que el carrilero deja con mayor efectividad... y que soy un jilipollas que no se da cuenta de tal obviedad y que ya empieza a estar harto de mis comentarios.
 
Yo, que permanezco impávido ante tamaña agresión verbal, le corrijo entonces con argumentos fundados en el "efecto mariposa" de la Teoría del Caos, que como ustedes saben viene a decir algo así como que una pequeña variación en las condiciones de un sistema puede provocar que este evolucione de una forma totalmente diferente con efectos amplificados e imprevistos... mas tengo que huir despavorido, pues además, no sé a cuento de qué, de mentar a mi madre en sus nuevas razones, pretende más agresiones, y ahora ya no exclusivamente verbales.

Como mi vecino, políticos, periodistas y tertulianos de verbo fácil pero dudoso rigor, se enrocan sobre sus variables preferidas para arrimar el ascua a su sardina, desconociendo tanto el "ceteris paribus" como el "efecto mariposa", o peor aún, a pesar de conocerlos. Y es que el análisis simplista de sistemas complejos da cancha a cualquiera, indocumentados o arteros.

Cada vez son más las voces que discrepan del fácil dogma gubernamental de reducción del gasto público impuesto desde Berlín. Yo, como Krugman, también me inclinaba a pensar que "cuando hay pruebas abrumadoras para una premisa económica tenemos el derecho a esperar que los políticos y sus asesores respeten estas pruebas", pero también la Constitución avala el "derecho" al trabajo y a una vivienda digna y ya ven ustedes como está el patio, que una cosa es predicar y otra dar trigo. Y digo que me "inclinaba" a pensar eso porque a poco que reflexionen un poco convendrán conmigo que el argumento del Nobel Krugman pretende ser científico lo cual lo invalida para ser aplicado por un Ministro de Economía o un Presidente de Gobierno, que ciencias y artes, sobre todo las malas, siempre estuvieron reñidas, y a seguir esperando ya que tenemos ese derecho.


Recientemente ha sido editado y presentado el libro "No es economía, es ideología" de Economistas Frente a la Crisis (Deusto). En la misma portada advierte que esta es una ideología que no se compadece con el interés general. Detrás de la falsa austeridad que nos proponen hay un proyecto político: la devaluación interna y la precarización del estado de bienestar. Nos dicen que es insostenible y que debemos aceptar recortes en las prestaciones sociales y en los salarios. Que los ajustes deben alcanzar a la sanidad, a la enseñanza y a la investigación. Es su receta para salir de la crisis. ¿Nuestra respuesta? Esa no es la solución, agudiza los problemas, la recesión y la insolvencia. La austeridad impuesta se llama pobreza. ¿Nuestras propuestas? En contraposición a los recortes, reactivación; reformas frente a contrarreformas; el pensamiento económico al servicio de los ciudadanos. Esto es lo que aquí analizamos y proponemos.
 
Y en www.economistasfrentealacrisis.com dicen también que el Gobierno está incumpliendo su programa electoral porque está cumpliendo con su programa político, y que detrás de todas estas medidas no hay economistas incompetentes sino sólo pura y dura ideología, y se venden como supuestas verdades científicas lo que son visiones del mundo o intereses particulares (o sea que De Guindos, peor ministro de Economía de la Unión Europea según ránking elaborado por el Financial Times, no es tan malo como lo juzgan sino que lo hace a posta). Y que quienes ahora, con la crisis claman por la austeridad, no hacen otra cosa que hacer lo que siempre han hecho con crisis o sin crisis: clamar por la austeridad, no en su sentido ético sino en su proyección sobre el contenido y alcance del estado del bienestar, que consideran excesivo; la crisis es su coartada, no su argumento (y ojo que austeridad, como estamos comprobando, es sinónimo también de recorte de libertades).


Angus Deaton, economista británico Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, decía que las crisis están diseñadas para beneficiar a los ricos. Así tienen más fácil reescribir las normas. Por eso, en EE.UU. la reforma educativa no avanza, porque sus hijos van a universidades privadas. Lo mismo con la sanidad. En crisis estas cosas siempre van a peor (ver mi entrada Cimientos para el futuro del pasado mes de Mayo). Ya ven otro premiado por su argumentación científica que no sirve por la misma razón que no sirve un cosmólogo para comentar el Génesis en una catequesis.
 
¿Quiénes dictan las normas? ¿A quién beneficia la crisis? ¿Hay prisas por salir de la crisis? ¿Hacia dónde fluye el dinero que perdemos en esta devaluación?... Prueben a fijarse más en lo que no se dice porque lo que se dice es una mera distracción.
 
Estos días atrás conversaba con mi amigo Javier, actor de profesión y, por tanto, homónimo y homólogo de Bardem, que recientemente montó un pollo al afirmar que al Gobierno le viene bien tanto paro, y me decía que quizás fuera necesario de nuevo un Frente Popular. ¡Qué barbaridades dicen los actores llamados Javier! Pero... mira que si tuvieran razón.
 

miércoles, 31 de octubre de 2012

In memóriam

Cuando a medianoche se escuche
pasar una invisible comparsa
con música maravillosa y grandes voces,
tu suerte que declina, tus obras fracasadas
los planes de tu vida que resultaron errados
no llores vanamente.
Como hombre preparado desde tiempo atrás,
como un valiente
di tu adiós a Alejandría, que se aleja.
No te engañes
NO DIGAS QUE FUE UN SUEÑO.
No aceptes tan vanas esperanzas.
Como hombre preparado desde tiempo atrás,
como un valiente
como corresponde a quien de tal ciudad fue digno
acércate con paso firme a la ventana,
y escucha con emoción -no con lamentos
ni ruegos de débiles- como último placer,
los sones, los maravillosos instrumentos de la
comparsa misteriosa
y di tu adiós a esa Alejandría
que pierdes para siempre.
Constandinos P. Cavafis: El dios abandona a Antonio

Tengo un par de versiones de la obra de Cavafis en español: la traducida del inglés por José María Álvarez (Hiperión, Madrid 1983) y la traducida del griego por Ramón Irigoyen (Seix Barral, Barcelona 1994), ambas reconocidas como excelentes. Pero mi versión preferida de El dios abandona a Antonio continúa siendo la incluida arriba y que aparece al principio de No digas que fue un sueño, la novela de Terenci Moix ganadora del Premio Planeta de 1986, y cuya traducción o versión desconozco si se debe al autor del libro o tiene algo que ver en ella Antonio Gala, que aparece en los agradecimientos "por el título". Quizá no sea tan fiel al original como la de los anteriores pero, además de una cuidada métrica que da ritmo al discurso, logra transcribir a la perfección el distanciamiento grave, solemne e irónico a un tiempo, que pretende Cavafis para su poema. 

Estos días atrás leía el emotivo recuerdo de unos hijos en el sepelio de su padre, viejo amigo. Sacaba a colación los asuntos del fracaso, de la tenacidad ante la adversidad y de la dignidad ante la derrota, para finalmente agradecer la herencia recibida: la música clásica y el jazz, el cine y los libros, la querencia por nuestra tierra, el valor de un vino en la peor tasca del pueblo, la alegría de los verdaderos amigos, el amor por la familia... Quizá fuera el término "fracaso" y el enfoque del panegírico lo que trajo a mi memoria el citado poema, que finalmente reacciona ante la pérdida con cierto optimismo.

Antonio Galván "El Bollo": La consolación por la filosofía (1996)
 
Por el contrario, el No volveré a ser joven de Jaime Gil de Biedma, aventajado alumno del griego Cavafis pero más "bruto", no deja el más leve resquicio al optimismo, a la esperanza. También distante e irónico, fortalece la música de su concentrado discurso con una mínima rima asonante y trata del ineludible fracaso aún sin nombrarlo.
 
También con ironía, la misma con la que se pintó y dedicó, creo pertinente dejar como ilustración el cuadro de mi amigo "El Bollo" titulado La consolación por la filosofía.

Anicius Manlius Severinus Boëthius, Boecio (Roma, 480 - Pavía, 524/525), llegó a desempeñar el cargo de "magister officiorum" (primer ministro) del rey ostrógodo Teodorico el Grande. La acumulación de tanto poder despertó los naturales celos: acusado de conspirador, fue encarcelado, torturado y, finalmente, decapitado. La obra más famosa de Boecio, culto retórico y filósofo, traductor de Aristóteles y Platón, es Consolatio philosophiae, conocida también como De consolatione philosophiae. Se trata de un diálogo entre el propio Boecio y Filosofía, personaje alegórico femenino que se le aparece a Boecio para aclararle el problema del destino, de por qué los malvados logran recompensa y los justos no. Filosofía intenta suavizar su aflicción demostrándole que la verdadera felicidad consiste en el desprecio de los bienes de este mundo... El tema se relaciona directamente con la caída en desgracia del propio Boecio, por lo cual se piensa que esta obra fue compuesta en la cárcel durante el largo año que pasó antes de ser ejecutado. (Resumen de la Wikipedia).

Recuerdo el poco latín necesario para saber que philosophiae es un genitivo que debe traducirse por de la filosofía pero se me hace más contundente traducir como La consolación por la filosofía, que al fin y al cabo es lo que llevo haciendo desde que me puse a escribir esta entrada. 

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
Jaime Gil de Biedma: No volveré a ser joven

viernes, 12 de octubre de 2012

Pinacoteca = bosque de pinos (Les Luthiers)


El pasado jueves 4 de octubre tuvo lugar la inauguración de la Sala de Exposiciones del nuevo edificio de Caja de Badajoz en el Paseo Fluvial de Badajoz. La muestra del estreno, que puede visitarse por las tardes hasta el próximo viernes 26 de octubre (posteriormente viajará a Mérida, Zafra y Almendralejo), está estructurada en dos partes:

La primera ofrece una selección de sesenta y dos cuadros de entre las más de mil obras con que cuenta la colección de Caja de Badajoz: Bonifacio Lázaro, Santiago Morato, Cañamero, Jaime de Jaraiz, Eduardo Naranjo, Alejandro Tinoco, Paco Pedraja, Vaquero Poblador, Fernández Callejo, Antonio Galván, Pérez Espacio... son algunos de los nombres presentes en la exposición, que incluye también un par de pinturas de Toto Estirado fechadas en 1993 (ver entrada anterior de este blog).

La segunda parte muestra los cuadros que obtuvieron el primer premio en el concurso anual Salón de Pintores Noveles, desde la primera edicion del certamen celebrada en 1979.
- - o - -

    En febrero de 2010, publicada en la sección de cartas al director del periódico Hoy, Manolo Martínez Mediero firmaba la titulada El altísimo edificio de Caja de Badajoz, dónde observa que entrando en Badajoz por el Puente Real, el nuevo edificio de Caja Badajoz tapa ya, sin llegar todavía a su futura altura, a Badajoz entero, al mismo tiempo que aparece King-Kong por los tejados...
    De algunos es sabido que el edificio "inteligente" nunca fue santo de la devoción de nuestro paisano, enfant terrible o bebé furioso, ahora ya crecidito, de la dramaturgia celtibérica, pero me gustaría rescatar su tierna evocación de un King Kong "colgao" en las alturas...
   Y proponer, continuando con el esperpento, por distinguirnos de los yankis y aún a riesgo de que catalanistas y anticatalanistas se me echen encima (que vaya como está el patio), que en lugar del gorila negro, en el blanco y negro aquel de 1933, sea una clonación del albino Copito de Nieve pero criado en el zoo de Almendralejo ("extremeñizado" que diría Güert, cuyo nombre españolizo) y convenientemente dopado con anabolizantes de los de Armstrong para que dé la talla.
   Y en lugar de Fay Wray, Jessica Lange o la más reciente Naomi Watts, sea la despampanante Soraya o mismamente Bebe, si se prefiere morena y ya que tan picantona se nos ha puesto en sus últimos cd's, la depositada con mimo sobre los paneles solares de la cima, hasta donde se ha encaramado el gigantesco mono tras escalar la fachada huyendo de los bomberos, y desde donde bracea desesperado cual quijotesco molino de viento al viento para defenderse del ataque de los cazas de Talavera.
     El altísimo edificio de Caja de Badajoz no llega a Empire State neoyorquino, pero si van a ver la exposición pueden de paso echarle un vistazo a su interior que también merece la pena. Por cierto que en la manzana donde se ubica la construcción y hasta en el techo del basamento de la torre veo encinas, alcornoques, olivos, plátanos y plantas de matorral, vegetación típica de la dehesa y de las riberas fluviales extremeñas, pero de pinos nada de nada Luis Javier.

King Kong en Badajoz, fotomontaje de Manolo Cáceres

domingo, 16 de septiembre de 2012

Fotógrafos fotografiados

Finalizado el ágape que la señora marquesa ofrecía con motivo de la primera comunión de su nieto, los invitados van abandonando el cortijo. Algo llama la atención del fotógrafo contratado para cubrir el evento, que detiene en el camino su seiscientos blanco y se acerca caminando a la puerta de la casa de Paco "el Bajo" en dónde está éste con su familia. Una foto por favor, júntense, quietos un momento, dice sujetando la cámara con la mano izquierda mientras con la derecha gesticula indicaciones para componer la imagen. Y repite: Eh, bien, júntense, quietos un momentito por favor. Sonríe satisfecho con la composición y hace la foto. Un momentito que voy a hacer otra, por favor, quietos un momento, y cuando va a disparar de nuevo, la Milana Bonita, posada sobre el hombro de Azarías, alza el vuelo.

Los santos inocentes (1984) es el título de una de las más grandes películas españolas de todos los tiempos. Basada en la novela homónima de Miguel Delibes publicada en 1981, dirigida por Mario Camus y protagonizada por Alfredo Landa, Terele Pávez y Paco Rabal, fue rodada en las ciudades extremeñas de Mérida, Zafra y Albuquerque. Por el desempeño de sus papeles, Alfredo Landa y Paco Rabal recibieron ex aequo el premio de interpretación masculina en el Festival de Cannes.

Cuenta Juan Carlos, hijo de Emilio Vidarte, el fotógrafo de Los santos inocentes, que un día llegó a la tienda un desconocido que preguntó a su padre: ¿Podrías componer con estas dos fotos una sola y además hacer que parezca vieja, muy vieja?. Su padre las miró y vio en una a Alfredo Landa y en la otra a Terele Pávez, y afirmó: Por supuesto. Al cabo de una semana pasó a recoger el trabajo, y, encantado con el resultado, le dijo: Estamos rodando una película en Alburquerque ¿te gustaría aparecer en ella haciendo de ti mismo?. Para la secuencia de su intervención, de apenas treinta segundos, estuvo yendo durante toda una semana al lugar del rodaje; dado su carácter extrovertido fue tiempo suficiente para entablar amistad con los actores, hasta el punto de que fue invitado al estreno en Madrid. La foto que retocó y que originó el cameo asoma casi de pasada en la película colgada en la pared de la choza de Paco "el Bajo".

Desde pequeño guardo recuerdos de Emilio y de "Foto Vidarte" en Virgen de La Soledad, antes Echegaray, y de "Leonardo Fotógrafo" en la calle Obispo, casi haciendo esquina con la Plaza de España, ambos en el hoy llamado Casco Antiguo de Badajoz, dónde el cuadrado formado por la calle Francisco Pizarro y la Plaza de La Soledad al norte, Arias Montano (antes La Sal) al oeste, San Juan y Plaza de España al sur y cerrado por Hernán Cortés al este, concentraba los comercios más importantes de la ciudad. Íbamos a hacernos las fotos de carnet y las de familia numerosa, a comprar película y a llevar los carretes para obtener las fotografías. Sin embargo, los reportajes familiares los hacía mi padre que también era un buen fotógrafo y, si las fotos eran en blanco y negro, las revelábamos y positivábamos en casa.


Llevaba Juan Carlos persiguiéndome desde hacía un tiempo para que fuera a hacerme una foto y así incluirme en el Libro Blanco del Museo Foto-Estudio Vidarte, que aunque de difícil definición digamos que es un mamotreto, que creo va ya por el segundo volumen, en donde el invitado deja su fotografía y lo que se le ocurra: un relato, una anécdota, una poesía, un dibujo, una dedicatoria... siempre autógrafos.

Estando una tarde de agosto por el centro, después de comer y de tomarnos unos gin-tonics viendo un partido de la selección española de baloncesto de los recién finalizados Juegos Olímpicos, nos presentamos en la tienda mi amigo Garcés "el Discrepante" y yo mismo para cumplir con la invitación.

Foto Vidarte está dónde siempre y con su fachada de siempre, desde que en 1915 (pronto cumplirá cien años) abriera la tienda José Rebollo López, abuelo materno de Juan Carlos, "pintor, dibujante, caricaturista y torero, además de director de la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz". Emilio, padre de Juan Carlos, murió en 1985, y desde entonces el hijo regenta el negocio intentando sobrevivir, con reportajes de comuniones y bodas y restauración de fotos antiguas, en este difícil mundo de la fotografía a partir de la revolución digital.

Este simpático y autoproclamado "enreda", que posee una impresionante colección de cámaras antiguas y una de las mejores colecciones de fotos de Badajoz (él dice que la de su tío Manolo es mejor), llama a su tienda estudio, cueva, museo, gabinete sicológico y asesoría filosófica, además de garaje de la Lambretta de su padre, pero yo diría (y te regalo, Juan Carlos, este nuevo apelativo) que es un auténtico bazar de las sorpresas. Aquí dejo los ripios incluidos en el Libro Blanco y una favorecedora fotografía que le disparé al susodicho.


A Juan Carlos Vidarte Rebollo, a la manera de Lope de Vega:
"Para qué hacerlo fácil si lo puedes complicar"

                                   Un soneto me manda hacer Vidarte 
                                   a incluir en su blanco mamotreto
                                   que espero no suponga tal aprieto
                                   como a Lope el encargo de Violante.
                                             Calle La Soledad, Echegaray antes,
                                             estudio, museo, rincón de sueños:
                                             son tres generaciones de recuerdos,
                                             cerca de un siglo conservando instantes.
                                   En la foto me acompaña Garcés,
                                   de esa olímpica tarde compañero:
                                   basket con copas después de comer
                                             y pa' Vidarte a ejercer de modelos.
                                             ¿Qué el poema es chapucero?: ¡lo es!
                                             ¿Asonante?: ¡cierto! Pero "soneto".

lunes, 20 de agosto de 2012

Toto Estirado + (VI)


Otro TOTO, por Juan José Poblador.

 

Publicado en "Panorama", suplemento del Periódico Hoy, domingo 26 de abril de 1998; las fotografías de José Antonio Estirado venían con el artículo. El cartel de toros y los magníficos paisajes de cielos rojos incluidos pertenecen a la Sala Acuarela. Manolo Sordo, perfecto "connoisseur" de la obra de Toto, los tiene primorosamente enmarcados en blanco con cristal protector: "Manolo, jamás le pongas un marco malo a un cuadro mío", le decía el pintor.

Leo y veo que es ahora cuando José Antonio Estirado Cruz, El Toto, tiene más amigos. Es magnífico, aunque él no pueda gozarlo. Yo también conocí a José Antonio, y éramos muy amigos, pero era un Toto diferente antes que se fuera a Sevilla; ya lo dice el refrán o el juego: el que fue a Sevilla perdió su silla.

Sin perdernos en camisa de once varas, El Toto, hace 35 años, cuando se encontraba con su padre, en la feria de Sevilla, recibía -después de un beso- cinco mil pesetas para que pasara la noche. Años después volvió a Badajoz vagabundo de lunas, ladrón de estrellas que hicieron rescoldo en sus entrañas y le quemaron, incendiaron sus pulmones y decidió consumirse en su -para él- agradable calor solitario. Se hizo truhán, pícaro del color y la palabra; se hizo paisaje, retrato en las calles y los bares...


Me imagino que así le conocierron muchos de los que ahora hablan, cuentan y escriben de El Toto. Yo, así, casi no lo reconocía cuando llegaba a Badajoz, desde el mar del Estrecho de Gibraltar, y me llamaba "doctor", "doctorcito", "tío", "joven" -que copió de Carlos Espada-, "Juanminguay" -que copió de Vaquero Poblador-, o maestro, sin el Nacional, porque trabajaba en la Enseñanza Primaria. Pero mucho antes que me fuera al mar, dejé a El Toto, guapo, en Badajoz: estirado, espigado, moreno de Guadiana, con una fuerza endiablada en sus manos poderosas. Fue uno de los salvadores eficientes de las tablas y los remos de la barca que Carlos Espada -el marinero sin rumbo, le decía Manuel Pacheco- decidió hundir en medio del río, cuando veníamos de la playa "Amigos del Guadiana" de tomarnos unos "rin-ran" -que hacía el hijo de "Los Gabrieles" (una ensalada con tomates de verdad, y que creo que ya no hay ni en Talavera) y unas botellas de vino tinto. Las barcas planas del Guadiana, para poder navegar por aguas de escaso fondo, tenían la particularidad de llenarse de agua a cualquier maniobra extraña; solo dos o tres iban vestidos, los demás teníamos la ropa en Casa Vera, y Carlos Espada, que llevaba hasta reloj, empezó a mover la barca hasta casi hundirla, cantando con ritmo de samba venezolana: "Yo no soy de por aquí, / que soy de Barquisimeto, / conmigo nadie se meta / que yo con nadie me meto".

Y digo, hasta casi hundirla, porque aquellas barcas se llenaban de agua y salían a flote las tablas para sentarse, para remar, las que servían de cubierta, y los remos. Por primera vez nos servía para algo lo que estudiábamos: la barca flotaba porque pesaba menos que el agua que desalojaba. El Toto nadaba empujando la barca y con sus largos brazos iba a la vez recogiendo tablas que se llevaba el río camino del Puente de Palmas. Yo conocí a El Toto, amoroso de jóvenes adolescentes bajo las palmeras de San Francisco, cuando podía uno sentarse, en las noches de verano, en el arriate alicatado que hacía juego con los grandes bancos con mosaicos de hazañas de los grandes Conquistadores.


Por aquella época, como yo no era poeta, conviví fácilmente con Jesús Delgado Valhondo, Pacheco y Lencero; como no fui pintor, igualmente, podía inmiscuirme en el trío: Vaquero Poblador, Sánchez Boraita y José Antonio Estirado, "los iconoclastas".

Les acopañaba cuando cargados con sus trípodes y óleos se ponían a pintar, generalmente, en la ladera este del Castillo, más allá del Parque de La Legión, de cara a El Pico, la desembocadura del Rivillas y las huertas de San Roque. Casi siempre acudió Morán, ordenanza, alevín de conserje de la Diputación de Badajoz, forofo, fan, lazarillo y escudero de los tres pintores. Trabajaban entre discusiones, voces y canciones. El Toto y Boraita cantaban, con diferente estilo, cante grande, ambos cante gitano que aprendieron del Porrina y su parentela, con los que convivían por bares y fiestas; Vaquero Poblador prefería al "Trío Calaveras", a "Los Panchos" y los fados de Amalia Rodríguez, y él mismo se acompañaba con la guitarra. De pronto, como si Morán tuviera la culpa de algo que no salía bien, era floreado por los tres pinceles de los artistas, y ante la impavidez y estoica apostura de Morán, los pintores volvían sobre sus lienzos y como los encontraran no acorde con sus divinos: Gauguin, Van Gogh, Picasso y el menos conocido -por entonces- Emil Nolde, impresionante expresionista, en boca de Boraita, hasta el extremo que El Toto le decía que si era su novio, ... la emprendían contra bastidores, frascos de aguarrás, aceites, cajas de pinturas, pinceles y paletas, y se armaba tal zarabanda que aquello parecía una escena pánica. Decaído el paroxismo, ayudaban a Morán que había sido el primero en empezar a recoger trastos. Después nos íbamos todos juntos al Tabares.


"Gente de mal vivir"

En aquel tiempo, había en Badajoz gente que leía a Faulkner; muy pocos, pero había; yo mismo que imitaba a Rabindranath Tagore para enamorar; escribí por entonces mi novela "Pensión" que en Barcelona dijeron que era faulkneriana; al compás El Toto era torerillo de tientas y cercados, pero años más tarde se presentó en la Casa de la Cultura, en la Plaza de Minayo, dónde dirigía el ensayo de "La Camisa" de Lauro Olmo, si no recuerdo mal, y me nombró su mozo de espadas delante de actores, tramoyistas, electricistas y "gente de mal vivir". Acepté, entre bromas y veras, y al día siguiente me presenté en su casa, un chalet en la carretera de Sevilla, quizás el primero, junto al cruce con la entonces única carretera de Madrid que atravesaba San Roque. Entré dando voces en la habitación donde El Toto reposaba casi desnudo, en penumbras, y me hizo callar, me impresionó con un gesto majes- tuoso, dominador, de su mano izquierda. "Tú te sientas, en silencio, al lado de mi cama, y desde ahora me llamarás maestro". Yo, director de teatro, comprendí que el que manda, manda. Su cuerpo bello y poderoso -como un hombre llamado caballo- descansaba, aunque a mi me pareció con la quietud del leopardo, segundos antes de saltar sobre su presa.

Pasado el hechizo me dio tiempo a mirar en derredor. A los pies de la cama sobre un sillón de mimbre, bien colocado, había un traje corto negro, una camisa blanquísima con chorrera y un sombrero de ala ancha. En la mesilla, a mi espalda, una lamparilla, sobre el aceite de un pe- queño plato de La Cartuja, iluminaba varias estampas de la Virgen de la Soledad, un Cristo de Velázquez, supuse, y otras vírgenes de advocaciones, para mí, desconocidas. Entonces yo ya no era creyente y sabía que El Toto, tampoco. Comprendió mi mirada interrogativa y con mucha seguridad y voz susurrante me dijo: "Tú lo tienes que entender, las cosas son así".

Al poco rato entraron en el dormitorio su madre, una criada -una mujer mayor que dominaba la escena-, y dos bellas jóvenes palpitando bajo sus únicas prendas de percal, porque yo embebía todas sus curvas y sus ojos brillantes en el calor de la tarde, cuando a Badajoz le da por hacer calor. El Toto me pareció un torero lorquiano, aunque El Toto amaba a Miguel Hernández y se sabía de memoria, recitaba, los poemas de toros con ritmo monótono pero con una intención que impresionaba, con un doble sentido, en las calles y los bares, en San Francisco y San Juan, cuando Franco vivía. Picoteaba en la obra de Miguel Hernández y recitaba versos de aquí y de allá, para asombrar sin saberlo porque la gente, generalmente, sin conocimiento del poeta, creía que eran suyos.

Empezaron a vestirle mientras El Toto me recitaba con su voz, al margen de las mujeres:

                                                                     "Como el toro he nacido para el luto
                  y el dolor, como el toro estoy marcado
                  por un hierro infernal, en el costado
                  y por varón en la ingle como un fruto.
                  .....
                  Por una senda van los hortelanos
                  .....
                  Bajo su frente trágica y tremenda,
                  un toro solo en la ribera llora
                  olvidando que es toro y masculino.
                  .....
                  El toro sabe al fin de la corrida
                  donde prueba su chorro repentino,
                  que el sabor de la muerte es el de un vino
                  que el equilibrio impide de la vida.
                  .....
                  La muerte, toda llena de agujeros
                  y cuernos de su mismo desenlace,
                  bajo una piel de toro pisa y pace
                  un luminoso prado de toreros".

Quien le ponía las manos encima era la criada, la tata, como él la llamaba; la madre miraba arrobada y triste, pensando en el peligro, y que yo suponía que era la única porque los demás, como totales inconscientes, nos habíamos olvidado de lo que se proponía El Toto: torear y matar un toro en la Feria de La Albuera. La Tata metió su mano por delante de la cintura del pantalón, llegó hasta el sexo para colocárselo a la izquierda de la bragueta, que era donde cargaba. Noté, bajo el percal, los pezones turgentes de las ninfas que miraban el ajustado pantalón del torero y me sumergí en el ambiente erótico. El Toto se engrandeció gallardo, seguro y atractivo, personaje único dentro del traje que le ceñía sus tensados músculos, flotaba en el aire.

No tuve más remedio que cargar con el capote, los trastes de matar, un espadón con la funda, y gracias a la ayuda del taxista no me derrumbé ante lo que jamás había imaginado, que un capote y todo lo demás pesaran tanto. El trayecto fue en silencio. Sorprendente la algarabía y gritos al entrar en la plaza de carros de La Albuera que cerraba un camión con un cajón dónde se suponía estaba el animal.  Nos cruzamos con un fotógrafo taurino que años más tarde resultó ser un famoso escritor y querido amigo: Bernardo Víctor Carande; frente al acomodado toril, una especie de tribuna, como de localidades selectas, se sentaba mi antigua novia, con peineta y mantilla; esplendorosa en su belleza se abanicaba sonriendo al nuevo novio por el que me había abandonado. Yo llevaba jadeando la carga del arte de Cúchares y una gorrilla de rayadillo bajo la que escondí un pronto visceral, un segundo de ridículo hasta que arrojé al suelo, junto a un carro que me indicó un guardia municipal, todos los arreos.


¡Es un búfalo! 

Sin recurrir a una crónica de gacetillero taurino, que no soy, contaré que se abrió el portalón y apareció el cornúpeta, el bicho, el morlaco, y dije: "Maestro, ¡qué toro! Y El Toto, sin mirarme, me respondió seca y atributivamente: "Compañero, ¡es un búfalo!".

Después de una eternidad, recostado contra la rueda del carro, temblándome las piernas más que por la cercanía del toro, por los empujones de la gente que se tiraba al ruedo y venía hacia mi, huyendo, y yo con aquella espada, que era un espadón, que era la de Roldán y El Cid juntas, aleadas, que podía ensartar a diez mozos de La Albuera.

El Toto tuvo la mala suerte de matar a la primera. El público que quería marcha empezó a llamarnos asesinos, a tirarnos cosas, no las sentíamos, hasta que llegamos al bar de la carretera. Me tomé una copa de coñac y un vaso de agua de Seltz. Me vine a Badajoz en una Vespa de mi amigo El Florito, Florentino Buenavista, y dejé a El Toto con su apoderado, el empresario y la gente del toro, que por lo que supe más tarde, José Antonio Estirado, El Toto, hasta tuvo que pagar el toro.

José Antonio Estirado en 1978.

Después me fui al mar y El Toto a Sevilla. A la vuelta a Badajoz El Toto se dedicó a vender cuadros. Poca gente, los muy íntimos tendrán cuadros suyos de los años 60 o antes. El primer cuadro o de los primeros que vendió, algunos lo saben, fue uno que le regaló su amigo Vaquero Poblador. Uno de sus mejores mecenas fue Pedro Suárez que trabajaba en "La Marina". El Toto se inspiraba/copiaba en grandes maestros expresionistas: Modigliani, Ingres, Solana, ... y sobre todo en Edvard Munch. Conocía perfectamente su obra y su biografía, le atraían la enfermedad y la muerte. A Pedro Suarez le vendió un cuadro que más o menos reproducía "El Grito" de Munch. Al cabo de unos días El Toto se presentó en la barra de La Marina para venderle otro cuadro: "El Grito". "Pero Toto -le dijo Pedro-, si me vendiste hace tres días un cuadro igual". "Bueno, doctorcito -dijo El Toto- así tienes la parejita". El bueno de Pedro, intentando cabrearse, le mandó a hacer puñetas. El Toto recogiendo su cuadro, y mientras se marchaba, exclamó mirándole fijamente: "Pedro, ¡rojo paralelo!".

José Antonio Estirado en 1988 y en 1993.

En uno de los viajes que hice a Badajoz, precisamente para ser pregonero del primer Carnaval, 1981, me causó una gran sensación de deterioro y de tristeza la conversación que mantuve con El Toto: "Mira, Juanminguay, yo sé que no pinto como los grandes maestros, pero te aseguro que, al menos, sabré morir como ellos.

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JUAN JOSÉ POBLADOR (Valencia de Alcántara, Cáce- res, 13.11.30) es una de las figuras más destacadas en la difícil vida cultural de la Extremadura de los 50 y 60. De profesión maestro, es autor de numerosos cuentos que publicó en el Periódico Hoy; pero su producción lite- raria más destacada son las dos novelas de temática social Pensión (Premio Elisenda de Montcada 1957), reeditada por la Editora Regional en 2002, y Canal (fina- lista del Ciudad de Sevilla 1961). Es también autor del escrito autobiográfico Diario de un carca y del estudio antropológico Conil. Iconoclasta sabático de la tertulia de Esperanza Segura, desde mediados de los 60 reside en Conil de la Frontera (Cádiz), pero dice que «Badajoz es mi casa; allí crecí, di mi primer beso, me bebí mi primer vino y escribí la primera novela».

sábado, 11 de agosto de 2012

eXvotos meXicanos eXpresionistas X


Dice el diccionario de la RAE que un exvoto es un don u ofrenda, como una muleta, una mortaja, una figura de cera, cabellos, tablillas, cuadros, etc., que los fieles dedican a Dios, a la Virgen o a los santos en señal y recuerdo de un beneficio recibido, y que se cuelgan en los muros o en la techumbre de los templos. La Wikipedia se remonta hasta la antigüedad para decir que un exvoto es una ofrenda que los gentiles hacían a sus dioses y que estas ofrendas se depositaban en santuarios o lugares de culto y podían consistir en figurillas representando personas o animales, armas, alimentos, etc. El ofrecimiento de exvotos tiene su origen en las civilizaciones egipcias y mesopotámicas y en España destacan los procedentes de excavaciones iberas del siglo III a. C. ... para finalizar coincidiendo con el DRAE: Posteriormente el símbolo fue tomado por el catolicismo y el exvoto pasó a ser una ofrenda o recuerdo dejado por los fieles que habían recibido un don o curación. Pueden verse actualmente en centros de peregrinación, apoyados sobre las paredes o colgados del techo, objetos tales como prótesis, ropa, ruedas de autos y todo tipo de cosas que representen el hecho desafortunado del que se habían recuperado.


Desde finales del pasado mes de julio y hasta el próximo octubre se puede visitar en el Museo Nacional de Culturas Populares en Coyoacán, Ciudad de México, la transgresora muestra Favores insólitos. Exvoto contemporáneo. La muestra está integrada por 180 exvotos o retablos y se divide en 13 apartados: Tradicional ficticio; Problemas con la suegra; Rituales y hechicería; Circo, maroma y teatro; Ídolos del pueblo; Diversidad sexual; Infidelidad; Amor y desamor; Ídolos del ring; Prostitución, cabaret y table dance; Alucinaciones y aparecidos; Favores insólitos; y Superhéroes.


Las láminas votivas, personalizadas y bajo demanda, están realizadas por retableros, normalmente sobre láminas de cobre o aluminio. Incluyen tres elementos básicos: 1) ilustración con la escena del suceso, 2) santo o mártir que interviene en el arreglo y 3) inscripción descriptiva y que agradece la intervención.


"Jasinta agradese con ferbor a San Ramonsito" haberla librado del peligro de que su marido la "clachara" con otro en la cama. Lupita, con la mediación del Santo Niño Cieguito, "se la agarró a trancasos con su metiche suegra" doña Felicitas, dejándola para lo sucesivo más suave que un guante. San Judas Tadeo, patrón de las causas desesperadas, consiguió por fin que Sotero, que venía ignorando "los serramientos de ojo" que Isaías le dirigía en la panadería, le diera "una nalgada" con la que sellar su amor: "se isieron nobios". Rita agracede a la Virgen su condición de "puta, ganar dinero y ser feliz", al igual que Zulema 'La Chula', "mejor prostituta de la Colonia que aunque este robustita tengo arta clientela y me buscan mucho por mis curbas peligrosas que a los ombres les encantan". Comprueben lo que les digo ampliando las imágenes y busquen más de estos pintorescos exvotos mexicanos que son de lo más entretenido.