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jueves, 28 de marzo de 2013

Chico & Rita


CHICO & RITA - Javier Mariscal y Fernando Trueba
Ediciones SinsEntido, Tapa dura 17,5 x 24,5 cm. 210 páginas

Chico & Rita es una película de animación dirigida por Fernando Trueba y Javier Mariscal. Fue Premio Goya y nominada para los Óscar en su categoría. La homónima novela gráfica, dedicada a Bebo, es una adaptación de la película al formato cómic: La Habana 1948. Chico Valdés es un joven pianista cubano que sueña con hacerse un hueco en el mundo del jazz; Rita La Bella es una cantante con una voz extraordinaria que cautiva a todos. La música los une y se embarcan en una apasionada y atormentada historia de amor localizada en La Habana, Nueva York, París y Las Vegas con banda sonora de jazz latino como telón de fondo.

Dice Fernando Trueba que
"Chico & Rita nació de la amistad, de mi gran amistad con Chavi (Javier Mariscal) y del deseo de trabajar con él, de hacer algo juntos.
Cuando estaba montando Calle 54 pensé quién me gustaría que diseñara el cartel, el disco, el arte de la película. Para mí no podía ser otro que Mariscal. Así que lo llamé, y le enseñé un primer montaje de la película. Se entusiasmó. Ahí nació una amistad. Al ritmo del jazz latino y la música cubana. Luego vinieron sus portadas para los discos de Calle 54 records. Pero faltaba el sueño. Hacer juntos una película. Que los colores y las líneas de Mariscal se animaran, cobrasen vida. Un día vi un clip que habían hecho en su Estudio para Compay Segundo. En algunos fondos aparecía La Habana vieja dibujada por Mariscal. Ahí se encendió la bombilla. Haríamos una película en Cuba.
Y claro, cómo no, sería una historia de música. La historia de amor de dos músicos, una cantante y un pianista. A través de ellos se cuenta la historia de tantos músicos cubanos, de varias generaciones, de los que se fueron, y también de los que se quedaron. Y también la historia de amor de dos ciudades, La Habana y Nueva York. La ciudad donde la música cubana y el jazz se fundieron en algo que se llamó jazz afro-cubano, cubop, jazz latino, qué más da.
Ahora tienes en tus manos el libro, el cómic, la novela gráfica, qué más da. Y como ocurría ya en sus Garriris, aquí tienes también todo un universo, surgido de la mano y la mirada de Mariscal, dónde, bajo el sol de La Habana o en el frío de Nueva York, Picasso y Tintín bailan al ritmo de su lápiz rumbero".
 




domingo, 16 de septiembre de 2012

Fotógrafos fotografiados

Finalizado el ágape que la señora marquesa ofrecía con motivo de la primera comunión de su nieto, los invitados van abandonando el cortijo. Algo llama la atención del fotógrafo contratado para cubrir el evento, que detiene en el camino su seiscientos blanco y se acerca caminando a la puerta de la casa de Paco "el Bajo" en dónde está éste con su familia. Una foto por favor, júntense, quietos un momento, dice sujetando la cámara con la mano izquierda mientras con la derecha gesticula indicaciones para componer la imagen. Y repite: Eh, bien, júntense, quietos un momentito por favor. Sonríe satisfecho con la composición y hace la foto. Un momentito que voy a hacer otra, por favor, quietos un momento, y cuando va a disparar de nuevo, la Milana Bonita, posada sobre el hombro de Azarías, alza el vuelo.

Los santos inocentes (1984) es el título de una de las más grandes películas españolas de todos los tiempos. Basada en la novela homónima de Miguel Delibes publicada en 1981, dirigida por Mario Camus y protagonizada por Alfredo Landa, Terele Pávez y Paco Rabal, fue rodada en las ciudades extremeñas de Mérida, Zafra y Albuquerque. Por el desempeño de sus papeles, Alfredo Landa y Paco Rabal recibieron ex aequo el premio de interpretación masculina en el Festival de Cannes.

Cuenta Juan Carlos, hijo de Emilio Vidarte, el fotógrafo de Los santos inocentes, que un día llegó a la tienda un desconocido que preguntó a su padre: ¿Podrías componer con estas dos fotos una sola y además hacer que parezca vieja, muy vieja?. Su padre las miró y vio en una a Alfredo Landa y en la otra a Terele Pávez, y afirmó: Por supuesto. Al cabo de una semana pasó a recoger el trabajo, y, encantado con el resultado, le dijo: Estamos rodando una película en Alburquerque ¿te gustaría aparecer en ella haciendo de ti mismo?. Para la secuencia de su intervención, de apenas treinta segundos, estuvo yendo durante toda una semana al lugar del rodaje; dado su carácter extrovertido fue tiempo suficiente para entablar amistad con los actores, hasta el punto de que fue invitado al estreno en Madrid. La foto que retocó y que originó el cameo asoma casi de pasada en la película colgada en la pared de la choza de Paco "el Bajo".

Desde pequeño guardo recuerdos de Emilio y de "Foto Vidarte" en Virgen de La Soledad, antes Echegaray, y de "Leonardo Fotógrafo" en la calle Obispo, casi haciendo esquina con la Plaza de España, ambos en el hoy llamado Casco Antiguo de Badajoz, dónde el cuadrado formado por la calle Francisco Pizarro y la Plaza de La Soledad al norte, Arias Montano (antes La Sal) al oeste, San Juan y Plaza de España al sur y cerrado por Hernán Cortés al este, concentraba los comercios más importantes de la ciudad. Íbamos a hacernos las fotos de carnet y las de familia numerosa, a comprar película y a llevar los carretes para obtener las fotografías. Sin embargo, los reportajes familiares los hacía mi padre que también era un buen fotógrafo y, si las fotos eran en blanco y negro, las revelábamos y positivábamos en casa.


Llevaba Juan Carlos persiguiéndome desde hacía un tiempo para que fuera a hacerme una foto y así incluirme en el Libro Blanco del Museo Foto-Estudio Vidarte, que aunque de difícil definición digamos que es un mamotreto, que creo va ya por el segundo volumen, en donde el invitado deja su fotografía y lo que se le ocurra: un relato, una anécdota, una poesía, un dibujo, una dedicatoria... siempre autógrafos.

Estando una tarde de agosto por el centro, después de comer y de tomarnos unos gin-tonics viendo un partido de la selección española de baloncesto de los recién finalizados Juegos Olímpicos, nos presentamos en la tienda mi amigo Garcés "el Discrepante" y yo mismo para cumplir con la invitación.

Foto Vidarte está dónde siempre y con su fachada de siempre, desde que en 1915 (pronto cumplirá cien años) abriera la tienda José Rebollo López, abuelo materno de Juan Carlos, "pintor, dibujante, caricaturista y torero, además de director de la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz". Emilio, padre de Juan Carlos, murió en 1985, y desde entonces el hijo regenta el negocio intentando sobrevivir, con reportajes de comuniones y bodas y restauración de fotos antiguas, en este difícil mundo de la fotografía a partir de la revolución digital.

Este simpático y autoproclamado "enreda", que posee una impresionante colección de cámaras antiguas y una de las mejores colecciones de fotos de Badajoz (él dice que la de su tío Manolo es mejor), llama a su tienda estudio, cueva, museo, gabinete sicológico y asesoría filosófica, además de garaje de la Lambretta de su padre, pero yo diría (y te regalo, Juan Carlos, este nuevo apelativo) que es un auténtico bazar de las sorpresas. Aquí dejo los ripios incluidos en el Libro Blanco y una favorecedora fotografía que le disparé al susodicho.


A Juan Carlos Vidarte Rebollo, a la manera de Lope de Vega:
"Para qué hacerlo fácil si lo puedes complicar"

                                   Un soneto me manda hacer Vidarte 
                                   a incluir en su blanco mamotreto
                                   que espero no suponga tal aprieto
                                   como a Lope el encargo de Violante.
                                             Calle La Soledad, Echegaray antes,
                                             estudio, museo, rincón de sueños:
                                             son tres generaciones de recuerdos,
                                             cerca de un siglo conservando instantes.
                                   En la foto me acompaña Garcés,
                                   de esa olímpica tarde compañero:
                                   basket con copas después de comer
                                             y pa' Vidarte a ejercer de modelos.
                                             ¿Qué el poema es chapucero?: ¡lo es!
                                             ¿Asonante?: ¡cierto! Pero "soneto".

domingo, 9 de septiembre de 2012

Toto Estirado + (VIII)


Toto Estirado en el ABC de Sevilla.

Tiro de la estupenda hemeroteca del ABC de Sevilla para buscar el rastro de Toto en la capital andaluza y lo primero que me encuentro es una pequeña reseña en el centro de la página 34 del diario del miércoles 7 de febrero de 1968 (nuestro amigo tenía a la sazón 29 años de edad) que dice: ARTE Y ARTISTAS. Inauguración de las exposiciones de José A. Estirado y Linda Myers. Hoy, a las siete de la tarde, en Galería Florencia, tendrá lugar la inauguración de las exposiciones de pinturas de José Antonio Estirado y Linda Myers. Poco días después, vuelve a aparecer el pintor en la página 59 del jueves 21 de marzo: LA SUBASTA A BENEFICIO DE LA BARRIADA DE LA LIEBRE. Continúan recibiéndose obras con destino a la subasta que, a beneficio de la barriada de La Liebre, se celebrará en el Real Círculo de Labradores el próximo día 28. Aunque se esperan -y se necesitan- aún más donativos de esta índole, se cuentan ya con obras de los siguientes artistas... y se muestra a continuación una extensa relación de nombres entre los que se ecuentra el de Toto Estirado.

De nuevo, un par de años después, el viernes 20 de febrero de 1970, en la página 39, vemos su nombre en el periódico por el mismo motivo: EXPOSICIÓN-SUBASTA DE CUADROS A BENEFICIO DE LA BARRIADA DE LA LIEBRE. El próximo 10 de marzo tendrá lugar (también en los salones del Real Círculo de Labradores) la inauguración de la exposición-subasta de cuadros, con el fin de recaudar fondos para las obras de asistencia social en la barriada de La Liebre. Esta muestra artística está patrocinada por el gobernador civil de la provincia... Ya se cuenta con la colaboración de varios artistas sevillanos que han respondido con la prontitud y generosidad características en ellos a esta nueva llamada que se les ha dirigido para favorecer a esta barriada tan vinculada a los pintores sevillanos.



Siempre en el ABC de Sevilla, y ya mucho tiempo después, el sábado 9 de diciembre de 1978 aparece ocupando la totalidad del tercio derecho de la página 27 del diario una publicidad del estreno de la película "Vivir en Sevilla": ¡¡SEVILLA DIJO SI!! ¡ES EL ACONTECIMIENTO DE LA TEMPORADA! Miguel Ángel Iglesias y Ana Bernal en VIVIR EN SEVILLA. Triana y la Macarena se unen en esta extraordinaria película. También con: José M. Campos, Farruco, Lola la del Agua, La Venta, Toto Estirado y el Niño del Taller. Fotografía: José Enrique Izquierdo. Dirección: Gonzalo García-Pelayo. ¡¡POLÉMICA!! Media Sevilla discute con la otra media. 2ª semana de impresionante éxito en Florida.

Por último, al día siguiente, domingo 10 de diciembre de 1978, en la página 27, el conocido periodista Antonio Burgos en su columna "Sevilla al día" y con el título "Famosos del futuro" escribe un artículo del que entresaco el siguiente párrafo: Porque ya está para tomar la antorcha, que diría un retórico, toda una generación de personajes popularísimos de la ciudad. Pero de una Sevilla distinta, que quizá usted ni conoce, tan verdadera como la de Gandía y la de Pepe Luis Vázquez. Por seguir diciendo tópicos y cursilerías de moda, afirmaría se trata de un iceberg, del que sólo emerge lo que los cronistas políticos aseguran que sale de un iceberg, que ellos saben de esto tela marinera del telón. Este iceberg ha salido, por ejemplo, en la película de Gonzalo García-Pelayo, que por cierto no he ido a ver todavía. En el reparto de los carteles he visto unos nombres, Francisco Alegre y olá, que me han parecido muy representativos de esta Sevilla rara de gente encantadora, de famosos andergráun, de populares de la marginación o de los circuitos paralelos: allí dicen que sale Toto Estirado, el último discípulo de El Pajarito; y Silvio, el que fue batería de Smash; y el Niño del Taller...



Gonzalo García-Pelayo (extracto de la Wikipedia).

Gonzalo García-Pelayo nació en Madrid en 1947, en una familia andaluza de 16 hermanos; es padre de cinco hijos. Hombre polifacético, ha sido productor musical, director de cine, locutor de radio y presentador de televisión, jugador de casinos y hasta apoderado de toreros.

Como locutor de radio ha trabajado en Radio España, Radio Nacional de España, Popular FM, Antena 3 Radio y Onda Cero. Para televisión, ha realizado diferentes cortometrajes y series. En cine ha dirigido cinco largometrajes: Manuela (1975), Vivir en Sevilla (1978), Intercambio de parejas frente al mar (1978), Corridas de alegría (1982) y Rocío y José (1982).



En su faceta musical, fue fundador en 1974 del sello Gong, produciendo más de un centenar de discos a nombres como Quilapayún, Víctor Jara, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Carlos Puebla; también los primeros trabajos de Labordeta, Luis Pastor, Hilario Camacho, Amancio Prada, Carlos Cano, Benito Moreno, Lole y Manuel, José Mercé y María Jiménez; o a grupos como Triana, Granada, Gualberto, Tílburi y Goma. Es considerado uno de los padres del movimiento conocido como rock andaluz y pionero de la fusión entre el flamenco y músicas folclóricas de Andalucía con el rock y el pop.

Diseñó un método para ganar a la ruleta aprovechando las imperfecciones en la fabricación de las mesas, ganando auténticas millonadas en casinos de todo el mundo. Desde entonces, años 90, Gonzalo García-Pelayo y parte de su familia se dedica al cálculo estadístico y de probabilidades aplicado a obtener métodos para ganar en las apuestas deportivas y el póker online. Con este argumento, el realizador Eduard Cortés ha estrenado este 2012 la película The Pelayos.


Vivir en Sevilla, la película.

De las diversas y encendidas críticas de la película que me encuentro navegando por internet, copio y pego la siguiente selección: Gonzalo García Pelayo intercala historias de delincuencia juvenil y represión política con aventuras eróticas, divagaciones filosóficas, experimentos metacinematográficos y un acercamiento tanto al rock flamenco como al flamenco tradicional... En su intento de hacer un cine nuevo le ha echado imaginación a la cosa pero el resultado ha salido desastroso... Mezcla de cine documental y argumental, de la estética underground con el flamento más racial, del experimentalismo formal con reclamos eróticos... Película a la vez magistral y fallida, es un intento de decir muchas cosas y no conseguir nada claro... Vagabundeo libre, deriva caótica... Segunda parte especialmente arrebatadora en su particular y extraño lirismo, constituye una de las experiencias más apasionantes del cine español de la época de la transición, una película única, singular, distinta, excepcional, innovadora y fresca... Canto a la libertad, a la vida y a la celebración de la incipiente democracia que va experimentando la sociedad española... Excepcional, la pelicula más libre, arriesgada, desprejuiciada, anarquica, de la historia del cine español; callejera, arrabalera, cine kinki sublime.


Pero con ánimo de no dejar un sabor tan apasionadamente grandilocuente selecciono y transcribo a continuación una más razonada crítica que con motivo del pase de la película en Madrid fue publicada en ElPaís del 21 de abril de 1979 por un tal Fernando Trueba: 

Vivir en Sevilla es, sin ninguna duda, la película más extravagante que se ha filmado en España en los últimos años. Y la más audaz. La audacia no es ni una virtud ni un defecto; es una postura que produce obras innovadoras u obras ridículas. Gonzalo García-Pelayo, que debutó como realizador con Manuela, prosigue con Vivir en Sevilla su intento de hacer un cine andaluz. Si en Manuela el camino elegido era más o menos convencional, Vivir en Sevilla resulta una película desconcertante por cuanto su lenguaje tiene de automarginador. Vivir en Sevilla no pretende contar una historia. Y lo que cuenta no está narrado de una forma tradicional, directa. Los desmadres de lenguaje de esta película nos apartan de su supuesto contenido en vez de acercarnos, o ser parte de él. A caballo entre el melodrama folletinesco, el ensayo fílmico y un estilo que se quiere poético, Gonzalo García-Pelayo intenta trazar el retrato de unos personajes concretos en una ciudad concreta -Sevilla- y en una época también concreta -la primavera de 1978-. Pero a la vista de los resultados, Vivir en Sevilla no es ni un filme de personajes ni la pintura de una ciudad. Lo único que García-Pelayo consigue retratar -tal vez, a pesar suyo- son sus obsesiones personales de todo tipo, desde las eróticas hasta las estéticas.


En Vivir en Sevilla se dan cita multitud de influencias mal asimiladas, Godard, por ejemplo... Pero de Godard, García-Pelayo sólo parece haber tomado algunos tics de lenguaje, precisamente lo que más ha envejecido de la obra de éste. Gonzalo García-Pelayo se entrega a una serie de confusas divagaciones sobre el amor, el erotismo, la locura sevillana, etcétera, moviéndose entre unos personajes que se quieren del rollo, pero que son en cierta forma la élite de los marginales. La incoherencia galopante del discurso de algunos de sus protagonistas parece haber sido adoptada por el propio García-Pelayo, quien parece haberla considerado el único camino para aprehender una serie de fugaces aspectos de la vida sevillana. Vivir en Sevilla resulta torpemente retórica y demasiado calculadamente vanguardista. Sus personajes se nos escurren sin llegar a afectamos de verdad, ya que el experimentalismo de García-Pelayo resulta una barrera interpuesta entre ellos y los espectadores.

Lo más destacado de la película es su fotografía y su sonido directo, de una pulcritud increíble para venir de unos técnicos que realizan su primer largometraje. Vivir en Sevilla, gracias a ellos, se ha convertido en un filme amateur de lujo.



Vivir en Sevilla, exposición en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

ElPaís del jueves 20 de enero de 2005 titula "Sevilla recuerda la explosión de la contracultura en los años sesenta" la reseña aparecida en el diario con motivo de la inauguración de la exposición del CAAC "Vivir en Sevilla. Construcciones visuales, flamenco y cultura de masas desde 1966" que tuvo lugar en la capital andaluza entre el 20 de enero y el 27 de marzo de ese año. El texto lo firma Santiago Belausteguigoitia, que no parece "zevillano" precisamente:

«El final de los años sesenta fue una época convulsa en Europa y EE UU. La contracultura, los hippies, el cuestionamiento del mundo establecido, el rock... Todo ello contribuyó a una ruptura generacional que dinamitó algunas columnas. La Revolución del 68 recogió los vectores de esa pasión y llevó a la luz sus realidades y contradicciones. Sevilla no fue ajena a los aires que venían de París y California. La exposición Vivir en Sevilla. Construcciones visuales, flamenco y cultura de masas desde 1966, que se inaugura hoy jueves a las 20.00 en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, recoge este momento mágico. Pedro G. Romero es el comisario de la muestra, que será clausurada el próximo 27 de marzo.


Las bases militares estadounidenses de Rota y Morón de la Frontera fueron una importante vía de entrada en Andalucía de la cultura pop. Los que viajaban al extranjero -sobre todo, a Londres y París- regresaban con un suculento botín de discos, películas, cómics y libros. Un impulso irrefrenable de romper fronteras espoleaba a muchos jóvenes andaluces mientras la dictadura enfilaba su último tramo.

La muestra se divide en tres apartados principales: música, cine y juego. La exposición se introduce en campos tan diversos como los largometrajes de Gonzalo García-Pelayo, los discos de Triana o los dibujos de Luis Gordillo, Toto Estirado, Chema Cobo y Guillermo Pérez Villalta, entre otros. "Creíamos que era necesario poner en valor este movimiento, que a veces no era movimiento, sino pequeños grupos e individuos que proponían cambiar el concepto de arte que les había sido impuesto", comentó ayer la consejera de Cultura, Rosa Torres, al presentar la muestra
».

Dejo aquí enlace a la Hoja de Sala de la exposición que amplía lo anticipado en el artículo anterior y de obligada lectura para la comprensión del "nacimiento, desarrollo y consolidación de una escena artística" a la que sin duda Toto pertenece.



La secuencia de Toto Estirado en la película Vivir en Sevilla.

La intervención de Toto en Vivir en Sevilla dura algo menos de 4 minutos y se localiza a partir del minuto 25 del inicio de la película como un intermedio documental al desarrollo de la acción. Rodada el 27 de abril de 1978 (Toto tenía entonces 39 años), parece que en la terraza de alguna cafetería quizá en el Parque de María Luisa, nos muestra a José Antonio en el centro de la imagen, descalzo y fumando, enseñando y explicando sus poemas-dibujos, realizados con rotuladores y lápices sobre cartulina, a una de las actrices de la película. En el medio, una mesa de tabla de mármol sobre patas de máquina de coser (como la de La Colmena quizá también guarde la sorpresa de un muerto al dorso) y sobre ella vasos largos ya vacíos; alrededor de la mesa, además de Toto y de la rubia oxigenada mencionada, se encuentran sentados el actor principal, atusándose el bigote, otra pareja joven atenta también a las palabras del protagonista, y un señor mayor con su bastón, al que el realizador le dedica un primer plano, que mira perplejo y alucinado los pies descalzos de Toto y las caras de los que allí están, renunciando a comprender algo de lo que sucede a su alrededor.


García-Pelayo coloca al principio de la escena un texto de presentación, sobreimpresionado a la imagen, que reza "Toto Estirado, pintor y poeta confuso, a toda velocidad". Yo creo que José Antonio no está confuso pero sí que quiere decir mucho en lo que sabe poco tiempo y ocasionalmente se aturulla: "¿Qué te parece?", le dice a la actriz mostrándole el primer dibujo, a lo que ésta, dubitativa, responde: "tiene algo de...". Y a partir de aquí, "El Terremoto de Usagre" toma la palabra y no para: «El tío Antonio, la Guerra, la División Azul, Estalingrado, la ofensiva soviética, un gato colgado con la bandera alemana (muy bonita), yo entiendo el concepto ario por gente que prefiere el valle sano al valle malsano, el fascismo, Mussolini, Franco (es santo), Nietzsche, Mick Jagger, pregúntale a Franz Cafka si es verdad que se quedan tan solo los muertos de Gustavo Adolfo Bécquer, otra vez Nietzsche que no cree en la antítesis, Los Beatles, George Harrison, toros, pintura y ciclismo, de mis novias no puedo hablar porque ahora mismo no están conmigo ninguna, son santas por supuesto, de la voluptuosidad de las santas que no de la Madonna (it's all right), Van der Weyden, Alberto Durero, Hamlet, Shakespeare, folclore e imperialismo, Tarquino el Soberbio cortando amapolas, plas, plas, plas, plas, ante el mensajero de su hijo, Farruco bailando buga, fe ciega... unidad, salud, paz, orden y libertad, viva España con sus animales, ríos y plantas, humanismo y nacionalismo, y el ministro de educación que dice que las ciencias no tienen colores lo cual me gusta mucho... amarillo, azul, verde, es bonito el humanismo...». Y todo esto en menos de 4 minutos.


Tras finalizar esta breve introducción no me queda más que poner enlace aquí a la secuencia de Toto Estirado en "Vivir en Sevilla" (1978) de Gonzalo García-Pelayo que he colgado en YouTube. Como ilustraciones me he servido de los dibujos de Toto que muestra la película y que supongo son los que el Reina Sofía adquirió en su momento, aunque de eso ya hablaremos otro día.

domingo, 8 de julio de 2012

Ischia y los girasoles

(Son mayormente "voces" lo que por aquí traigo; hoy voy a comenzar fijando el "ámbito")

Con sus casi mil trescientos metros de altura, el Vesubio se alza imponente en mitad del Golfo de Nápoles; los griegos y los romanos lo consagraron a Heracles o Hércules, el de la extraordinaria fuerza. Allá por el año 79 una catastrófica erupción del coloso sepultó las ciudades de Pompeya y Herculano, y aún hoy continúa vivo y amenazante.

El Golfo de Nápoles, bañado por el Tirreno, se cierra al noroeste por el Cabo Miseno y su continuación las Islas Flégreas, Procida e Ischia, y hacia el sureste por Punta Campanella, a la que pone punto la más famosa isla de Capri. En el norte de Campanella se sitúa Surriento o Sorrento, "terra dell'amore" a donde es menester tornar, y en el sur la bellísima Costiera Amalfitana ya en el Golfo de Salerno.

Cuenta la mitología que Zeus, padre de Hércules, derrotó en fiero combate a los titanes Tifeo y Mimante que, como castigo, fueron sepultados bajo Ischia y Procida respectivamente: así explicaban los antiguos los continuos temblores que agitaban estas tierras.

Una vez, hace ya tiempo, pasé una semana en Ischia. Con una superficie inferior a los 50 km2, es un importante destino turístico y un lugar de cine. Pueden hacerse idea de ambas cosas pulsando sobre "La película que no rodó Billy Wilder" y leyendo el entretenido artículo de Carlos Pascual (ElPaís 10.01.09).

Afiche de Avanti! -en España ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?- divertido lío romántico dirigido en 1972 por Billy Wilder y protagonizado por el mejor Jack Lemmon. También A pleno sol (1959) con Alain Delon y su remake El talento de Mr. Ripley (1999) con Matt Damon, han sido filmadas en el "arquetípico paraiso mediterráneo de Ischia".

Era aún invierno, un invierno benigno y soleado, y la tranquilidad en la isla era absoluta. De mi estancia guardo sobre todo tres imágenes nítidas: la arribada, un atardecer de luz anaranjada, a Ischia Porto, formado por el cráter de un volcán hundido, la impresionante estampa del Castello Aragonese que se alza sobre un escollo comunicado con la isla a través del puente que Alfonso de Aragón hizo construir en 1438 y el "pittoresco borgo marinaro di Sant'Angelo" en el sur.

Procida y detrás Ischia, vistas desde el cabo Miseno un atardecer de luz anaranjada.

Mi casero era un hombre ya mayor, alto y enjuto, con un abundante cabello gris que constantemente se peinaba hacia atrás con ambas manos, curtido rostro iluminado por vivaces ojos azules y elegante apostura. Vestía habitualmente un blazer azul marino con botones dorados sobre camisa celeste o blanca y pañuelo de seda al cuello, vaqueros y calzado naútico; en casa usaba batín y zapatillas de piel.

Alquilaba a visitantes recomendados por conocidos habitaciones de su villa: dos plantas adosadas a un antiguo torreón de piedra restaurado, contruidos sobre una pendiente que ofrecía unas vistas magníficas del puerto y la línea de costa. El acceso, común a las casas colindantes, era un empinado y estrecho camino pavimentado con losas de piedra que sólo podía hacerse a pie.

El espacio de la planta baja se lo repartían un pequeño despacho que hacía las veces de recepción, la cocina, un cuarto para el servicio, un baño, y un gran salón con la televisión a un lado y una chimenea en el contrario, con sofás y sillones, una amplia y sólida mesa con sillas y una estantería de mampostería, que ocupaba toda una pared del suelo al techo, repleta de libros y revistas. En la planta superior había cinco o seis dormitorios y un par de cuartos de baño comunes.

La villa estaba rodeada por un jardín un tanto descuidado, delimitado por cipreses y setos de aligustre, con cactus, pitas, adelfas y un enorme árbol de mimosas. Durante el día todo permanecía abierto y numerosos gatos campaban a sus anchas por doquier. Un par de mujeres, entre cotilleo y cotilleo y tarareando canciones napolitanas, servían los desayunos y se ocupaban de la compra y de los quehaceres domésticos.

Ischia Porto, formado por el cráter de un volcán hundido; al fondo Castello Aragonese.

Llamaba la atención que todos los cuadros de la casa fueran, con mínimas variaciones, siempre el mismo: unos girasoles en un jarrón pintados al estilo Van Gogh. En los dormitorios, en el salón, en los pasillos, hasta en la cocina y en los cuartos de baño, había al menos un lienzo, más grande o más pequeño, pintado al óleo y enmarcado, con los girasoles más lozanos o más mustios, más verdes y amarillos o más secos, con una flor de más o de menos, con distintos fondos neutros entre el ocre y el gris; llegué a contar más de veinte, siempre el mismo cuadro y siempre sin firma ni fecha. Curioso, pregunté a la más joven de las señoras de la limpieza sobre el autor y el porqué de la repetición pero se puso muy seria y me espetó, haciéndome sentir impertinente, "qué importa eso, ¿acaso no le gustan?".

No era cuestión de madrugar más de la cuenta, así que salía a media mañana a recorrer la isla, después de desayunarme unos huevos revueltos con ajetes tiernos, tostadas con mantequilla y mermelada, un café y un zumo de naranja, con la cámara de fotos, el mapa y un par de guías turísticas, y volvía con la puesta de sol, ya cenado; calentaba un vaso de leche en la cocina y me iba a mi cuarto a leer hasta que me vencía el sueño.

Una noche desapacible, de lluvia y viento racheado, se me hizo más tarde de lo habitual y cuando llegué a la villa, empapado tras ascender en la oscuridad por el empinado camino de piedra, me encontré con la puerta cerrada; hice sonar la campana de la entrada y me abrió el casero en persona, con su batín, su pañuelo al cuello y sus zapatillas de piel.

Tal debía ser mi aspecto que se ocupó él mismo de calentarme el vaso de leche mientras me cambiaba de ropa, ofreciéndome además una copa de grappa que acepté encantado. Nos sentamos en el salón frente a la chimenea que estaba encendida y nos pusimos a charlar. Hasta ese momento apenas habíamos intercambiado un par de palabras, salvo a mi llegada para cerrar el precio de la habitación, pero probablemente la grappa con la que íbamos recebando los vasos fue animando la conversación.

La impresionante estampa del Castello Aragonese que se alza sobre un escollo.

Así me enteré de que era de Nápoles, de que durante más de treinta años había ejercido la abogacía en Roma hasta que a la jubilación, él y su mujer, que había sido profesora universitaria de química, habían decidido vender su casa y comprar la villa en Ischia; de que su mujer había muerto hacía tres años y que después de cuarenta años de matrimonio la echaba mucho de menos, por lo que para ocuparse en algo que le distrajera de los recuerdos alquilaba habitaciones; de que su hijo, que también era abogado, había hecho su vida en un Milán "troppo lontano" y que venía con su esposa y sus dos hijos en verano a pasar una quincena con él.

Tras un silencio que aprovechó para escanciar más grappa me miró fijamente y, cambiando de tono, me lanzó de sopetón: "Parece que se interesa usted por los cuadros de la casa; le he visto detenerse delante de los girasoles y observarlos atentamente: ¿qué le parecen?". Aquello me cogió por sorpresa; recordé la áspera contestación de la señora de la limpieza a mi curiosidad e intenté dubitativo hilar alguna respuesta. "Verá", me interrumpió sin dejar de mirarme pero con una comprensiva sonrisa, y me contó lo siguiente:

Llegamos con alegría e ilusión para comenzar una nueva vida. Solíamos veranear en la isla y apreciábamos su belleza y la tranquilidad de los inviernos. Habilitamos el torreón y nos mudamos enseguida para, a continuación, ocuparnos de la casa que también necesitaba algunas obras.

En fin, todo iba sobre ruedas hasta que al año de estar aquí mi mujer se notó un bulto en el pecho y el diagnóstico fue el temido. Como era de suponer encajó muy mal la amputación y se deprimió enormemente. Los agresivos tratamientos posteriores no demostraron efectividad y, al tiempo que íbamos perdiendo toda esperanza de curación, se le fue agriando el carácter más y más.

El "pittoresco borgo marinaro di Sant'Angelo" en el sur.

De naturaleza vital y maneras amables se volvió huraña. Dejó de relacionarse hasta con los vecinos negándose incluso, por no sentirse compadecida, a que se dieran razones de su estado: fíjese que llegó a correrse la voz de que se había vuelto loca. Dejó de salir de la villa y con el tiempo ni tan siquiera al jardín; me costaba convencerla de tomar el barco a Nápoles para que el hospital revisara los tratamientos, hasta que también se negó a ello. Descuidó su aspecto e higiene, y dejó de comer excepto lo imprescindible y siempre de forma desordenada.

Nunca había demostrado interés alguno por la pintura pero le dió por ahí de forma compulsiva. Ensimismada, apenas me dirigía la palabra pero me dejaba notas para que le comprara vino, tabaco, libros y materiales de pintura, y se pasaba el tiempo encerrada en el estudio del torreón.

Aquí interrumpió su relato y me hizo un gesto para que lo siguiera. Al final del pasillo abrió una puerta que comunicaba con el torreón y ascendimos dos plantas por una escalera de piedra adosada al muro hasta el piso superior, dónde se abría un espacio todo diáfano con dos grandes ventanales. Las paredes estaban totalmente cubiertas por lienzos de diferentes tamaños sin enmarcar, algunos inacabados, siempre con los girasoles; en el suelo y apoyados en la pared uno sobre otro, muchos más; también un par de caballetes, con taburetes delante, sostenían lienzos con esbozos al carboncillo. Sobre una vieja cómoda estaba el jarrón de barro que aparecía en los cuadros conteniendo girasoles secos; había también un sofá desvencijado, una estantería metálica con una veintena de gruesos libros de arte y una mesa con tubos de pintura, paletas, espátulas, pinceles y botes con aceites y disolventes; todo limpio y ordenado, listo para usarse.

Sobrecogido, yo miraba todo con atención sin hacer un gesto. Sabe -dijo con la voz entrecortada y los ojos húmedos- nunca supe porqué eligió precisamente este motivo de los girasoles de Van Gogh. Supongo que esta repetición es la búsqueda de la perfección, el intento de captar una esencia; pero también un exorcismo, un sujetarse a la vida reteniendo la de esas flores antes de que las marchitara el tiempo, una vida que se escapaba al tiempo que la suya, su vida misma.

Afuera, el temporal amainaba. Había dejado de llover y la luna encontraba ya resquicios entre las nubes negras para iluminar de forma intermitente la espuma de las olas. Tifeo, a pesar de sus esfuerzos, continuaba aprisionado bajo Ischia.

Girasoles de Van Gogh

lunes, 25 de junio de 2012

Paula by Hendrik Kernstens


Hendrik Kerstens (La Haya, 1956) vive y trabaja en Amsterdam. En 1995, a los 39 años de edad, decidió dejarlo todo para hacerse fotógrafo y comenzó a realizarle retratos a su hija Paula, quien en ese momento tenía 9 años. Desde entonces hasta ahora la ha fotografiado sin descanso. La mayor parte de su trabajo está hecho en su casa, con una cámara de gran formato 4x5: su hija de modelo, unos cuantos fondos de distintos tonos y la luz que entra por la ventana. Kerstens lleva 15 años haciendo casi la misma foto, apropiándose de la estética de los pintores flamencos de los siglos XV y XVI, con tan sólo los elementos indispensables para lograr unas imágenes sobrias y elegantes.




La joven de la perla (~1665, óleo sobre tela, 45x39 cm, Mauritshuis de La Haya), también conocido como Muchacha con turbante, La Mona Lisa holandesa o La Mona Lisa del norte (en holandés Het meisje met de parel, La joven con la perla), es una de las obras maestras del pintor holandés Johannes Vermeer van Delf (1632-1675). El tenebrismo del fondo contrasta con la luminosidad de la figura de la chica que dirige al espectador una íntima mirada cristalina; los otros dos puntos focales de la imagen, la perla y el brillo de los labios, construyen un triángulo mágico que atrapa nuestra atención.

La muy premiada película Girl with a Pearl Earring (2003, La joven de la perla en España y La joven con el arete de perla en Latinoamérica), dirigida por Peter Webber e interpretada en sus papeles protagonistas por Colin Firth (Vermeer) y Scarlett Johannson (Griette) es la adaptación cinematográfica de la obra homónima de la escritora estadounidense Tracy Chevalier. Nominada a los Oscars por mejor fotografía, mejor dirección de arte y mejor diseño de vestuario, "todos los adjetivos se quedan cortos a la hora de definir la perfección fotográfica, la exactitud de la ambientación o la minuciosidad de los vestidos y los objetos que componen las imágenes de 'La joven de la perla'... Sin duda, lo más destacable de la película es el indescriptible placer estético que produce su contemplación" (según el parecer de Alberto Bermejo).

Salvador Dalí en Diario de un genio (Tusquets Editores, colección Andanzas nº 11, Barcelona diciembre 1983) incluye una tabla comparativa con evaluación de los grandes pintores de la historia. En primera posición coloca precisamente a Vermeer de Delft al que da la puntuación máxima de 20 en los apartados Técnica, Inspiración, Color, Tema, Genio, Composición, Misterio y Autenticidad; en Originalidad le da sólo un 19. A continuación, y por este orden, aparecen Rafael y Velázquez, que lo superan en Originalidad con un 20, seguidos por Leonardo da Vinci en cuarta posición que iguala a Vermeer en este apartado. Después se coloca él mismo en quinta posición, con 19 puntos en Originalidad y Misterio, por delante de ¡Picasso! que, siempre según Dalí, le supera por poco en Inspiración, Tema y Genio, aunque, eso sí, le da tan solo 2 puntos en Misterio cuando él se autoevalúa con un sobresaliente19.

domingo, 1 de abril de 2012

Titanic

Hace poco se ha subastado por internet, alcanzando en la puja los quince mil dólares, uno de los cuatro dibujos que el director James Cameron realizó en 1997 para su oscarizada película Titanic. En el fotograma del film mostrado a continuación, Jack Dawson (Leonardo Di Caprio) se afana con el retrato de su amada Rose Dewitt Bukater (Kate Winslet), simplemente ataviada con un pedrusco.


El próximo día 14 de abril se cumplen cien años del accidente del Titanic. Con 46.000 toneladas de registro bruto, más de 275 m de largo, una manga de 28 m y 15 m de calado, era sin duda el trasatlántico más grande y lujoso del mundo en su tiempo.

Fue equipado con las más avanzadas tecnologías disponibles: moderna maquinaria de vapor, nuevo diseño de hélice de tres palas, potente estación de telegrafía... El casco estaba dividido con mamparos herméticos en 17 secciones independientes por lo que se creía que podía mantenerse a flote aún en caso de rotura; era considerado por la prensa de entonces como "insumergible".

"El 10 de abril de 1912, el Titanic, construido en los astilleros de Harland and Wolff en Belfast (Irlanda del Norte), inició su viaje inaugural partiendo desde Southampton (Inglaterra) con más de 2.200 personas a bordo con destino a Cherburgo, Queenstown y finalmente a Nueva York. Cuatro días más tarde, a las 23:40 del 14 de abril, el buque chocó con un iceberg al sur de las costas de Terranova, y se hundió a las 2:20 de la mañana del 15 de abril. El siniestro se saldó con la muerte de más de 1.500 personas, el peor desastre marítimo en tiempo de paz hasta el momento".

A pesar de cumplir con todas las normativas marítimas de la época, el barco sólo llevaba botes salvavidas para 1.178 personas; aún así sólo se salvaron 705. Al parecer, una de las causas del elevado número de víctimas fue el rígido protocolo de salvamento que se siguió en el proceso de evacuación de la nave: el de todos conocido "mujeres y niños primero".

 (Por cierto: dicen las malas lenguas que Schettino, comandante del crucero Costa Concordia recientemente naufragado, como no podía ser de otra manera experto conocedor de la historia de su oficio, quiso ponerse a salvo de tamaño desorden y tomó las de Villadiego -Burgos- a las primera de cambio, y a la advertencia de la marinería que desde el puente le gritaba mientras se alejaba del barco que había "mujeres a bordo" respondió que el no estaba para follar en ese momento y que, lamentándolo mucho, tenía prisa por telefonear a su preocupada madre para comunicarle que había logrado ponerse a salvo del naufragio).

Pérez-Reverte en su página Patente de Corso del XLSemanal de hoy, que fiel a su estilo aprovecha para parangonar el hundimiendo del Titanic con nuestro actual hundimiento, "la coincidencia de fechas entre el aniversario del desastre y la que está cayendo no es casual", opina que la película de Cameron es estupenda pero añade que "la mejor en mi opinión, la más rigurosa y perfecta es La última noche del Titanic dirigida por Roy Baker sobre un guión nada menos que de Eric Ambler, basado a su vez en un libro conciso y magnífico de Walter Lord, A night to remember -así se titula la película en inglés-, que ninguna de las obras posteriores logró superar nunca. El libro de Lord, publicado en 1954, acabo de verlo en bolsillo, recién editado, con el mismo título: La última noche del Titanic".

Quiero despedir esta entrada de hoy dedicándola al amigo Discrepante, experto en barcos, por haber sido el primero en realizar un comentario en este mi blog; queda emplazado para futuras colaboraciones.


Cartel de 'La última noche del Titanic' dirigida por Roy Baker en 1958.


 Ay, ay, ay, ay,
en el salón la orquesta está tocando un fox:
una canción que cual neblina resbala
hasta la sentina del vapor.

Hasta que se inundó de sal
el diapasón del violonchelo,
la orquesta del Titanic no dejó de tocar
el fox de los ahogados sin consuelo.

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina
La Orquesta del Titanic
Sony & Javier Limón, 2012


Fotograma de 'La última noche del Titanic' recordado por Serrat y Sabina.

sábado, 17 de marzo de 2012

Le violon d'Ingres


Arriba, fotografía de Claudio Casas: el violinista libanés Ara Malikian y
la actriz Verónica Sánchez que comparten papel en La montaña rusa,
la nueva comedia de Emilio Martínez Lázaro.

Debajo, Le violon d’Ingres (1924) fotografía de Man Ray:
Alice Prin (1901-1953), también conocida como Kiki de Montparnasse, fue
una modelo, cantante y actriz francesa que se convirtió en musa de varios
artistas (Soutine, Picabia, Cocteau, Calder, Krohg, Gargallo, Kisling, Ray).